Próxima a las fronteras belga, alemana y francesa, la ciudad de Luxemburgo es atravesada por el río Alzette, cuyo recorrido tortuoso serpentea a través de los principales promontorios: la roca de Bock y la meseta del Rham. Una fortaleza erigida por el conde Sigefredo en la roca de Bock da origen a la ciudad en el año 963.
La vida en Luxemburgo se articula en torno a la ciudad alta y la ciudad baja. El camino de la Cornisa va siguiendo el borde del acantilado, dominando el río tortuoso que determina el trazado de las calles vecinas. Unos puentes y viaductos, que cruzan el valle, enlazan las diversas partes de la ciudad. Luxemburgo ha desempeñado un papel importante en la historia de Europa durante varios siglos. Ha sabido preservar los vestigios de sus impresionantes fortificaciones y sus barrios antiguos en medio de un entorno natural excepcional.